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La Ecocosmopolita, hacia una vida sin residuos

La Ecocosmopolita, hacia una vida sin residuos

La Ecocosmopolita, hacia una vida sin residuos

Entrevista la Ecocosmopolita

Yve Ramírez, también conocida como La Ecocosmopolita, especializada en comunicación digital en el área de sostenibilidad y el consumo responsable. Redactora principal del blog “La Ecocosmopolita y Co-fundadora de Usar y Reusar, una tienda online a través de la cuál promueve “una vida sin residuos”.

Además, es miembro fundador de 350 BCN y del Moviment per la Justícia climàtica, entre muchos otros proyectos que no quiero adelantar para que sea ella misma quién te hable de ellos.

Hola Yve. Encantada de tenerte aquí en mi blog y mil gracias por regalarme parte de tu tiempo.

Explícanos, ¿cuándo y cómo surgió La Ecocosmopolita y la tienda de Usar y reusar?

Bueno, tienen dos historias diferentes pero, sin dudas, entrelazadas.

El blog La Ecocosmopolita, tal como es, se la debo sobre todo a un amigo iraní. Pero no porque me haya animado a hacerlo con palabras de aliento, sino porque una vez puso en dudas el efecto (sobre todo en mi salud) que mis pequeños gestos de sostenibilidad tenían, dado que vivo en una ciudad como Barcelona. «¿De qué sirve comprar alimentos ecológicos, si luego estás tragando todo el día la contaminación de la ciudad, por ejemplo?».

No creo que le haya respondido con gran soltura, porque soy lenta en el debate; de las que sé qué decir cuando ya estoy en casa. Lo cierto es que luego pensé que mi respuesta a Farzin era que, precisamente, por estar en medio de una ciudad como Barcelona, puedo hacer mucho más que quien vive en un entorno idílico. Porque hay mucho que corregir, mucho por hacer y mucho donde restar. Y todo lo que hagamos marca una real diferencia, precisamente por eso.

Usar y Reusar

Y entonces viene la historia de Usar y Reusar. Después de tres años compartiendo estrategias que a mí me habían ayudado a minimizar mi impacto ambiental a través del blog, quise dar un paso adelante. Sobre todo, quería hacer que mi trabajo fuera algo coherente con mis ideales y útil a otras personas. Y lo lógico era usar el canal de La Ecocosmopolita, que ya contaba con una buena comunidad. 

Por eso, con mi amiga Tere Castillo, estuvimos pensando en qué podíamos ofrecer y decidimos ofrecer una selección de productos que nos habían ayudado a reducir residuos, pero que sabíamos que eran muy difíciles de encontrar. Así nació Usar y Reusar, hoy cooperativa de trabajo.

¿Tuviste claro desde el principio que querías dedicarte a esta parte más educativa o viste una necesidad no cubierta a la hora de motivar a las personas hacia una vida residuo cero?

La divulgación y la «educación ambiental» (entre comillas, porque no soy educadora ambiental, que es una carrera que merece todo mi respeto) han sido siempre el motor de mi trabajo.

Por eso comencé a escribir el blog: sentía que había logrado hacer algunas reflexiones y, en consecuencia, unos cambios de hábitos que podrían ayudar a otras personas.

La cooperativa Usar y Reusar, por su parte, es una forma de generar ingresos para sostener esa actividad, pero también es un canal de divulgación en sí mismo.

Intentamos que cada una de nuestras publicaciones aporten algo a cualquier persona que las lea, no importa si son clientes o no. Si nos compran, fantástico, que hay que pagar facturas. Pero sobre todo son contenidos que hablan de otra forma de consumir, usar y vivir. Y esperamos que inspiren a quien sea que se cruce con nosotras, aunque sea para aplicar la solución con algo que ya tienen en casa.

El futuro no es desechable

Además del blog, utilizas otros canales para llevar a cabo esta parte más educativa. Cuéntanos un poco sobre ellos y cuáles han sido tus objetivos con cada uno.

Bueno, para comenzar, La Ecocosmopolita y Usar y Reusar se complementan con sus redes sociales, que también tienen una misión, si no educativa como tal, de divulgación, como comentaba antes.

Luego está la actividad de charlas, que junto a escribir, es lo que más me gusta hacer. El año pasado di unas 30 charlas sobre consumo responsable y es algo fantástico porque me permite, además de tener el vital contacto humano, saber de primera mano qué es más difícil para las personas, aclarar dudas y, sobre todo, expresarme con toda naturalidad y soltura. Además, así como hay eventos en el que el público está bastante avanzado, también me da la oportunidad de visitar centros de barrio, por ejemplo, en los que me encuentro con público que prácticamente no sabe qué es el movimiento residuo cero. Estos son mis preferidos, si te soy sincera. Es muy gratificante.

Otro canal en el que me estrené hace poco, y muy bien acompañada, es el de los podcast. Con dos amigas ecoemprendedoras y blogueras, Marta Rosique de Plantea en Verde y Carmena Serantes de The Goood Shop, lanzamos un podcast llamado Orgullo Terrícola, que espera ser un espacio para hablar de lo que tenemos en común y del poco sentido que tiene poner en acento en las diferencias.

Lo producimos en colaboración con Radio Fabra, así que contamos con un estupendo estudio de grabación, y ahora mismo es como el blog el día 1. Un canal totalmente libre, en el que hacemos exactamente lo que nos apetece, para compartir con otras personas nuestra forma de ver el mundo e intentar así inspirar a la reflexión, el compromiso y la empatía. Comenzó hace muy poco, pero estamos muy contentas con la receptividad que hemos conseguido.

¿Qué papel juegan y han jugado las redes sociales a la hora de llegar a tu audiencia y construir una comunidad que te quiere acompañar en tu propósito hacia una vida sin residuos? ¿Las has utilizado en cada uno de tus proyectos?

En primer lugar, Instagram se ha convertido en un canal muy importante para proyectos como La Ecocosmopolita y, tal vez más aún, como Usar y Reusar. 

Para el movimiento residuo cero en particular ha sido clave, su mayor ventana. De hecho, creo que ha ayudado mucho a quitar la etiqueta de «hippismo» a la vida sostenible y, en cambio, le ha dado un punto «cool», que seguramente lo ha hecho más accesible a otras personas.

Se critica a menudo que a veces sea un poco frívolo y tenga mucho de postureo, pero yo no me canso de decir que si eso hace que llegue a más personas, bienvenido sea.

Lo más seguro es que la mayor parte de esas personas que se acercan con una perspectiva superficial, acaben profundizando en conceptos muy importantes y den un paso más allá del esperado.

Porque todos comenzamos por una puerta de entrada pero luego hay mucho camino por delante.

Desde que empezaste con el blog, deduzco que el consumidor responsable ha cambiado bastante; como mínimo ha aumentado en número. ¿Cómo has vivido tú esta evolución? ¿Crees que llegará el día en que el cuidado medioambiental se haya normalizado o seguirá siendo un interés muy nicho?

Ha crecido de una forma bárbara. Sin ir tan lejos, desde diciembre de 2016 -cuando comenzó Usar y Reusar- hasta hoy, es notable. De hecho, es notable año a año, y se nota en el consumo y también en la oferta.

Para mí es emocionante ver cómo cada vez hay una mayor preocupación por la sostenibilidad de los productos que consumimos.

Piensa que hay estudios que indican que actualmente el 73% de los españoles toma en cuenta criterios éticos o de sostenibilidad en sus decisiones de compra.

Por ejemplo, me siento súper orgullosa de nuestro trabajo y de cómo han cambiado las cosas cuando llega la Navidad. En los últimos dos años hemos visto como cada vez más personas hacen regalos que tienen el claro objetivo de ayudar a otra a hacer un cambio de hábitos, por ejemplo usando cepillos de dientes de bambú, bolsas reutilizables para comprar la fruta o una manteca de karité para cuidar la piel sin plástico.

Desde luego, nos queda mucho camino por andar y, sí, el consumo sostenible en general sigue siendo muy de nicho. Esos anhelos de un consumo ético de la población están bastante alejados de la aplicación práctica para la mayoría, porque seguimos inmersos en un modelo que es todo menos sostenible. Pero es fantástico que ya, al menos, esté en el panorama mental de tantas personas. Ahora queda que todas las personas tengamos acceso real, y sin barreras económicas, a alternativas más sostenibles.

Casi a la misma velocidad que ha aumentado la comunidad “Residuo cero”, también han ido apareciendo más tiendas a granel y productos ecológicos ¿Qué recomendarías a alguien que se plantea abrir una tienda de productos residuo cero a día de hoy?

Bueno, aquí hablo más como empresaria cooperativista, y recomiendo tener cuidado y prudencia.

La demanda ha crecido, pero la oferta ha crecido mucho también y muy rápido. Así que mi recomendación sería estudiar bien el mercado al que te quieres dirigir, buscar una zona que no esté cubierta y evitar entrar en un espacio ya saturado.

Así que mi recomendación sería estudiar bien el mercado al que te quieres dirigir, buscar una zona que no esté cubierta y evitar entrar en un espacio ya saturado.

Sucede mucho que cuando hay un mercado emergente, de pronto hay una sobreoferta en la que cuesta mucho comenzar, salvo que tengas una gran inversión en promoción.

En mi barrio, he visto en tres años surgir muchas tiendas de este ámbito, y lo celebramos y las apoyamos todo lo que podemos, pero también hemos visto cerrar a algunas, porque por más que sea, como comentamos, seguimos siendo nicho y el mercado tiene un límite.

Evidentemente, mucho más ahora que estamos en medio de una crisis totalmente inédita por causa del COVID-19 o coronavirus. Complicado responder esta pregunta a la luz de la realidad actual, y en las próximas semanas creo que tendremos que reinventarnos, todos como sociedad, en muchos sentidos.

La comunidad “residuo cero” está unida bajo el mismo propósito, pero el conjunto puede incluir, desde personas capaces de meter toda la basura de un año en un frasco de cristal, hasta los que van un poco más despacio a la hora de tomar medidas y adquirir nuevos hábitos. 

Como experta en comunicación, ¿crees que sirven los mismos mensajes cuando se intenta motivar y movilizar a unos y a otros? ¿Qué cualidades necesita desarrollar una persona que quiera concienciar y motivar nuevos hábitos a través de su proyecto?

Yo sí creo que hay una parte del mensaje que debe ser común. Y es que, no importa el nivel en el que estés. Lo importante es la intención, el compromiso y las ganas de mejorar cada día. Más que la forma, el fondo. Por eso hay que dar a entender, también, que todos (o al menos la mayoría, jejeje) somos imperfectos, y que cada uno vive este camino de la mejor forma que puede.

Por eso, son muy útiles los trucos concretos pero, sobre todo, es útil la reflexión que analiza y que invita a analizar. Porque es este el mensaje que se adapta a cada persona, y el que tú puedes aplicar desde tu propia realidad y perspectiva, no importa en qué nivel te encuentres. No sé si me explico bien.

¿Y qué habilidades hay que desarrollar como persona comunicadora?

Yo creo que, sobre todo, honestidad y empatía. Es lo que te permitirá conectar y, al mismo tiempo, entender al otro para hablar en su propio lenguaje.

En el capítulo 1 del podcast “Orgullo terrícola” ya comentabas que hay distintos tipos de “consumidor responsable” y sobre todo, que cada uno cambia sus hábitos a su propio ritmo y que deberíamos intentar respetar (dentro de lo que la crisis climática permita), estos ritmos sin juzgar.

Yo he sido testigo de ello en algunos grupos “residuo cero” donde personas con mucha buena fe comparten sus avances, como por ejemplo: “hoy he ido a la carnicería con mi tupper» y siempre surge algún comentario tipo: “la ganadería es uno de los principales problemas del cambio climático; el veganismo es el camino”. — Lo que a mí siempre me ha planteado que igual, ahora que la comunidad “residuo cero” es cada vez más numerosa, algunas marcas podrían usar una comunicación más retadora para estas personas más avanzadas, y otras marcas utilizar un lenguaje más conciliador de manera que les permitiría repartirse los seguidores dentro del mismo propósito.

¿Crees que podría ser una oportunidad viable para que las marcas de este sector pudieran diferenciarse?

Sí, de hecho, ya está sucediendo. Hay marcas que están enfocadas en un consumidor vegano; hay marcas estrictamente sin plástico y hay marcas que incluyen otro tipo de productos que salen del entorno estrictamente residuo cero, por dar algunos ejemplos. Por no hablar de algunas que pasan totalmente de los criterios sociales de la fabricación y apuestan por precios baratos, que quiero pensar que son una minoría y que el consumidor aprecia la diferencia.

Son, finalmente, estrategias de diferenciación, que normalmente parten de lo que es más importante para las personas que están detrás de la marca. Y es ahí donde podemos ser efectivas y auténticas. Mostrándonos a nosotras mismas, que finalmente creamos la entidad de la empresa que hemos sacado adelante, sobre todo en este ámbito en el que los valores son tan determinantes.

Hace un par de semanas estuviste en una mesa redonda en Ikea con Maria Negro, Patri y Fer de Vivir sin plástico, entre otros… ¿Cómo se vive el hecho de que una multinacional de ese tamaño también esté fomentando la reducción de plásticos de un solo uso y te llame para ser una de las caras visibles de esta iniciativa?

Fue todo un reto. Todos nosotros rechazamos casi a diario colaboraciones con grandes empresas, (muchas veces casi al unísono, porque nos compartimos estas propuestas y hasta debatimos internamente sobre qué aceptar y en qué condiciones).

En esta ocasión, algunos aceptamos porque no nos pedían hablar de una marca o de un producto sino, básicamente, hacer un debate y, en algunos casos, que hiciéramos también una charla.

La verdad es que, una vez superadas las dudas, la experiencia fue fantástica.

El equipo de Ikea Badalona con el que trabajamos merece todo mi respeto. Nos encontramos con gente comprometida, convencida de lo que estaban haciendo, que no ocupó más de 5 minutos del evento en mencionar el producto (hecho con material reciclado, recuperado del mar, en cuyo lanzamiento se enmarcaba la actividad) y que entendieron y aceptaron cada una de nuestras condiciones de trabajo.

Todo lo que mencioné sobre los eventos durante los días previos y posteriores fue totalmente libre y honesto, porque en mi caso al menos, no formaba parte del compromiso. Me nacía hacerlo. Así de gusto trabajar.

Una nota: el greenwashing es terrible y está a la orden del día, pero es chulo cuando descubres que detrás de las empresas puede haber personas que estén auténticamente dando lo mejor de sí para mejorar el impacto de su trabajo diario. A mí, eso me llena de esperanzas.

Menos plásticos - IKEA

Y finalmente la pregunta que repito en cada entrevista. Es el año 2050, tu propósito es una realidad. ¿Como es ese mundo maravilloso que tú imaginas y que tus proyectos son capaces de conseguir?

Simplemente, sueño con un mundo en el que las etiquetas residuo cero, ecológico o comercio justo no hagan ninguna falta, porque todos los productos cumplen con estas condiciones de forma natural. También me gustaría que mis charlas y mi labor de divulgación sobre hábitos de sostenibilidad ya no sean necesarias. No pasa nada, yo estaré feliz, escribiendo cuentos de ficción, viajando y disfrutando mucho más de la naturaleza que ahora, que ya tendré 75 años.

Me parece muy buena jubilación. 😉 

Ya para terminar, ¿te gustaría añadir algo más?

Simplemente, mil gracias, Laia. Ha sido un gustazo de entrevista. ¡Muchos éxitos, y mucha salud para ti y tu gente!

Mil gracias a ti Yve. Leerte sí que ha sido un gustazo. Ojalá coincidamos pronto en algún evento o en alguna de tus charlas.

Un fuerte abrazo.

Si quieres iniciarte en el camino hacia una vida sin residuos, Yve tiene un libro estupendo que te llevará de la mano a través de pequeños gestos que juntos, resultarán en un gran cambio.

¡Gracias por leer!

Libro Residuo Cero
Laia, blog, retrato
escrito por: laia vives

Diseñadora, especializada en branding. Ayudo a emprendedores que quieren transformar la sociedad desde la educación, la formación y la concienciación, a diferenciarse de su competencia y conseguir mejores clientes a través de la estrategia y el diseño.

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